El desarrollo social del cachorro

El desarrollo social del cachorro

El desarrollo social del cachorro

Al nacer, los cachorros de perros son ciegos, sordos y presentan una movilidad muy limitada. Incluso durante esta pronta edad, compiten por acceder a las mamas de su madre. En las camadas numerosas en que no todos los cachorros pueden ser amamantados al mismo tiempo, el más fuerte o decidido se llevará la mejor parte.
Durante las dos primeras semanas, período neonatal, los sentidos del oído, vista, olfato, tacto y gusto se desarrollan rápidamente.
A los diez días aproximadamente se abren los ojos y los canales auditivos. Hacia las tres semanas, los cachorros de perros empiezan a jugar. Desde las tres hasta las cinco semanas de edad, muestran reacciones positivas ante el cercamiento de otro individuo. Este es un momento importante para que empiecen a tener contacto con las personas. Pasan por una fase de experimentación del temor a las seis semanas. Por lo que no es el momento adecuado para separarlos de la camada. Una segunda fase de este tipo tiene lugar a las catorce semanas. Es muy probable que los cachorros que han demostrado una buena socialización previa continúen su desarrollo sin demasiados cambios durante esta fase; no obstante, la reacción frente a los nuevos acontecimientos podría ser traumática en algunos casos. Si su cachorro atraviesa esta etapa, será preciso que usted sea paciente y tolerante.
La preferencia de sustrato o selección de una zona y tipo de superficie específica donde realizar las evacuaciones se desarrolla a las siete u ocho semanas de edad. Este es un buen momento para que el cachorro se instale en su nueva casa.
En unas circunstancias naturales, los cachorros continuarían con el grupo familiar hasta los seis meses o incluso más tiempo. Durante todo este tiempo, se da un constante relevo en el ejercicio del papel dominante de los cachorros.
Un cachorro dominante a las ocho semanas puede que ya no lo sea a las doce.
Los cachorros aprenden mediante el juego. Si uno de los cachorros muerde con demasiada fuerza a otro, la víctima aullará y rechazará mantener ninguna relación con el ofensor. De esta forma aprenden a controlar la intensidad de sus juegos. La madre castiga a los cachorros que tienen un comportamiento demasiado violento. Para ello, coloca la boca con firmeza por encima de la cara del cachorro para que este cese en su comportamiento incorrecto o bien lo empuja hacia sí para inmovilizar poniéndole la pata encima del cuello o el cuerpo. Cuando un humano está adiestrando a un cachorro, es positivo imitar estas actitudes para alcanzar un resultado similar.

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